Reportaje

Un folleto de la UNESCO promueve unos vínculos más estrechos entre género, VIH y educación

21 de enero de 2013

La pobreza y la desigualdad de género, junto con la falta de acceso a la educación, aumentan la vulnerabilidad a la infección por el VIH. Este es uno de los mensajes principales del folleto Gender Equality, HIV and Education, publicado recientemente por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO).

La nueva publicación enfatiza que abordar estos problemas es de vital importancia para cumplir los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM) y otros compromisos internacionales relacionados con la educación, los derechos humanos, la igualdad y la justicia social. Como parte de una serie de la UNESCO sobre buenas políticas y prácticas del VIH y la educación sanitaria, el folleto incluye proposiciones que exploran los vínculos entre género, VIH y educación.

Los hallazgos revelan que los esfuerzos puestos hasta la fecha para mejorar la educación, el género y los problemas relacionados con el VIH se han puesto en práctica de forma paralela. Sin embargo, cada vez se reconoce más que dichos problemas no pueden abordarse de forma individual. Según el folleto, es necesario encontrar modos de asegurar que las políticas y programas sobre la igualdad de género, el VIH y la educación se refuerzan mutuamente para maximizar su impacto.

Al tratar temas como la igualdad de género, la pobreza, el rol de la educación, el compromiso entre la educación y el conjunto de la comunidad y el liderazgo de los jóvenes, el folleto se propone resaltar experiencias, enfoques innovadores y lecciones aprendidas con el objetivo de informar sobre futuras políticas y programas.

Barreras educativas para las niñas

Las desigualdades de género están muy arraigadas en actitudes y en comportamientos. Durante las entrevistas realizadas a los padres para la investigación de referencia se hizo patente lo enraizada que está la visión de que "la niña solo sirve para casarse". El folleto presenta esta visión reforzada por las palabras de una niña de 13 años que dijo que "según nuestros padres, ir a la escuela es un privilegio, no un derecho".

Las desigualdades contra las chicas suelen ser más extremas y persistentes que contra los chicos. Por ejemplo, más del 60% de las adolescentes no están escolarizadas en países como la República Centroafricana, Djibouti, Eritrea, Guinea, Pakistán y la República Unida de Tanzanía, mientras que en Senegal y Níger la tasa sobrepasa el 70%.

El folleto puntualiza que se podrá ejercer un impacto en la igualdad de género y el VIH si se toman acciones urgentes que reduzcan las desigualdades existentes en la riqueza y la educación. La educación desempeña un papel fundamental a la hora de acabar con algunos de los patrones transmitidos de generación en generación. Los programas que abordan las barreras inmediatas al acceso escolar, entre las que la pobreza es la más generalizada, puede causar un efecto beneficioso inmediato en el acceso a la educación. El folleto concluye que esto tendrá efectos beneficiosos a la hora de promover una salud sexual positiva y prevenir la infección por el VIH para todos los jóvenes.