Reportaje

Informe de las Naciones Unidas: Recordando la crisis asiática del 97, la actual crisis financiera deja a los migrantes en una situación más vulnerable al VIH

12 de agosto de 2009

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La recesión económica mundial está teniendo un efecto negativo sobre el colectivo de migrantes ya que están excluidos de los conjuntos de medidas de estímulo, mientras que los programas del sida corren peligro. Esta es la conclusión a la que ha llegado un informe de las Naciones Unidas dado a conocer durante el ICAAP 09.Fotografía: ONUSIDA/O.O'Hanlon

La recesión económica mundial está teniendo un efecto negativo sobre el colectivo de migrantes ya que están excluidos de los conjuntos de medidas de estímulo, mientras que los programas del sida corren peligro. Esta es la conclusión a la que ha llegado un informe de las Naciones Unidas dado a conocer durante la celebración del IX Congreso internacional sobre el sida en Asia y el Pacífico (ICAAP). Tal como ocurrió en la crisis asiática de 1997, es previsible que los efectos negativos sobre la salud y la migración sean aún más graves porque los fondos aportados por los donantes y los programas gubernamentales se están viendo recortados. 

El informe, titulado La amenaza planteada por la crisis económica al acceso universal a los servicios relacionados con el VIH para los migrantes, es el resultado de la colaboración entre el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), la Organización Internacional del Trabajo (OIT) y el Programa Conjunto de las Naciones Unidas sobre el VIH/sida (ONUSIDA). Traza paralelismos entre la actual crisis y la que en 1997 afectó al continente asiático, cuando las economías de Hong Kong, Indonesia, Japón, Corea, Malasia, Singapur y Tailandia fueron arrastradas por la crisis como resultado del colapso del mercado de valores de Tailandia. El informe expone que las tendencias actuales en las políticas de migración y en los programas del sida reproducen las de 1997, lo que es muy preocupante.  

“Es crucial que los responsables de formular las políticas no tomen las mismas decisiones que se tomaron en el 97 respecto de los recortes en los programas básicos sobre el VIH/sida y las políticas desfavorables para los trabajadores migrantes. A diferencia de las importantes medidas de estímulo que los países están poniendo en marcha para potenciar sus economías, el gasto relativo al sida destinado a impulsar una respuesta integral representa tan solo el 0,01% de tales medidas”, ha declarado Caitlin Wiesen, directora del Equipo regional del PNUD de prácticas sobre el VIH para Asia y el Pacífico.

De acuerdo con JVR Prasada Rao, director del Equipo de apoyo regional de ONUSIDA para Asia y el Pacífico, “aún antes de producirse la crisis financiera, los programas del VIH y los servicios para migrantes y poblaciones móviles suelen quedar desatendidos en los programas nacionales. Además, en la última crisis financiera ya vimos cómo los programas de prevención del VIH fueron los primeros en sufrir recortes presupuestarios. Las cuestiones relacionadas con los migrantes son de suma importancia en una región con un crecimiento económico rápido como Asia. Debemos insistir enérgicamente para que los donantes y los gobiernos no reduzcan los recursos asignados a los programas del VIH para migrantes.”

En medio de la crisis, los países suelen introducir políticas restrictivas respecto de la migración, como repatriar a los trabajadores migrantes o dificultándoles la obtención del permiso de trabajo. La recesión de 1997 puso de manifiesto que estas medidas no funcionan. Por el contrario, al negarse la entrada formal de la migración, muchas personas entran ilegalmente en los países, lo que con frecuencia las hace más vulnerables al VIH. 

De acuerdo con el informe, los gobiernos han dejado de expedir permisos de trabajo, están tomando medidas drásticas contra los migrantes indocumentados (Malasia, Taiwán), y muchos trabajadores extranjeros de los sectores industrial y de la construcción están siendo despedidos (Indonesia, China). En diversos países, son cada vez más numerosos los informes sobre el empeoramiento de las condiciones de trabajo (Hong Kong, Taiwán, Malasia y Singapur).

“En momentos de recesión económica, no podemos olvidarnos de las necesidades y los derechos de los trabajadores migrantes pues son una parte integral fundamental de muchas economías, en particular en nuestra región”, ha manifestado Dhanan Sunoto, de la Secretaría de la ASEAN. “Es crucial asegurar que a los potenciales migrantes no se les impida trabajar en el extranjero basándose en su estado positivo del VIH, y que los migrantes que trabajan en el extranjero no sean repatriados por su estado seropositivo”.

Como dice la Dra. Sophia Kisting, directora del Programa de la OIT sobre el VIH/sida y el mundo del trabajo, “en el contexto de Ia actual crisis económica nos llegan informes  que denuncian un incremento en las violaciones de los derechos humanos y una creciente presión sobre los trabajadores migrantes para que se desplacen del empleo formal al informal o regresen a sus países de origen. Estas tendencias probablemente exacerbarán la vulnerabilidad al VIH”.

La Dra. Kisting añade que su organización está avanzando con celeridad en esta área.  “La OIT está preparando un instrumento internacional de derechos humanos sobre el VIH/sida y el mundo del trabajo. En el caso de que se adopte en 2010, esta norma dará un nuevo impulso a las políticas antidiscriminatorias en los ámbitos nacional y del lugar de trabajo”.

El informe esboza resumidamente una serie de recomendaciones fundamentales: 

  1. Establecer mecanismos protectores, tales como fondos de carácter social, planes de seguridad social y programas de capacitación para ayudar a los migrantes a regresar a su hogar o a recolocarlos en el propio entorno.
  2. Convertir las estrategias regionales y nacionales relativas al VIH que incluyen a los migrantes y las poblaciones móviles en presupuestos y servicios concebidos para llegar a las personas que se desplazan.  
  3. Mantener los programas y presupuestos dedicados a la prevención: cada US$1 invertido en prevención puede ahorrar hasta US$8 en costos de tratamiento evitados. 
  4. Apoyar las organizaciones de la sociedad civil en la vigilancia del comportamiento de los migrantes relativo a la solicitud de atención, de modo que éstos no tengan que sacrificar el tratamiento en aras de otras necesidades básicas.

El informe ha sido presentado en el simposio El efecto de la crisis económica sobre la migración laboral y el VIH, organizado conjuntamente por el PNUD, la OIT, ONUSIDA y la JUNIMA.