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Capacitar a las mujeres que viven con el VIH

28 de diciembre de 2015

Edith Tristán es una mujer panameña que vive con el VIH desde hace más de dos décadas. Cuando el diagnóstico determinó que era seropositiva, en Panamá no estaba disponible el tratamiento antirretrovírico y tanto su marido como su hijo murieron de sida.

“Fue un momento muy difícil, en especial por la falta de información sobre el VIH", declaró la Sra. Tristán. "Mis vecinos me evitaban. En esa época yo tenía una pequeña tienda de alimentación y la gente no venía a comprar. Me costaba mantener a mi madre y a mi hija con mi trabajo".

La Sra. Tristán fue una de las primeras personas con VIH a finales de los 90 en hablar abiertamente en los medios panameños sobre el VIH y luchar por mejorar sus condiciones de vida. "Empecé a acudir a instituciones sanitarias, buscar a otras personas en mi situación, proporcionar y recibir apoyo", dijo.

Entonces entró en contacto con PROBIDSIDA, una de las primeras organizaciones del país que promovía y defendía los derechos humanos de las personas que viven con y están afectadas por el VIH. Más adelante fue designada como coordinadora en Panamá para la Comunidad Internacional de Mujeres que Viven con el VIH/Sida.

La Sra. Tristán es una conocida defensora de los derechos humanos. Desde 2011 trabaja como asesora sobre el VIH en la Unidad Especializada de la Oficina del Defensor del Pueblo. Una de sus principales tareas es gestionar las quejas de las mujeres que viven con el VIH. "Las mujeres siguen siendo estigmatizadas y discriminadas en el trabajo, en casa por sus parejas y en los centros de atención sanitaria", afirmó la Sra. Tristán. "En 2015 hice un seguimiento de seis mujeres que viven con el VIH y cuyos derechos humanos fueron violados y no se ha resuelto ninguno de ellos".

Panamá tiene un epidemia de VIH concentrada, con una tasa de prevalencia baja en la población general, pero una prevalencia muy superior en poblaciones clave, como las mujeres transgénero y los hombres que tienen relaciones sexuales con hombres. No obstante, el número de nuevas infecciones por el VIH entre las mujeres de más de 15 años ha aumentado.

En América Latina, la vulnerabilidad de las mujeres a la infección por el VIH está asociada con los obstáculos a los que se enfrentan. Estos son el acceso a la información en materia de transmisión del VIH, la toma de decisiones sobre su salud sexual y reproductiva, el acceso a las pruebas y a los servicios de tratamiento y la consecución de la independencia económica y social para protegerse de la violencia. El riesgo de infectarse con el VIH es aun mayor en las mujeres que son víctimas de violencia doméstica.

La Sra. Tristán recalcó: “El principal problema es la falta de capacitación de las mujeres. El miedo limita su poder para tomar decisiones. Las mujeres deben reforzar su autoestima. Con autoestima una mujer puede defender sus derechos y buscar información y ayuda".

Para aumentar la capacitación de las mujeres, la Sra. Tristán coordina un grupo de autoayuda en la ciudad de Panamá y mantiene contacto regular con las mujeres que viven con el VIH en todo el país. Parte de su trabajo en la Oficina del Defensor del Pueblo es supervisar hospitales y farmacias para comprobar la calidad de la atención y los servicios sanitarios, visitar consultorios que administran el tratamiento antirretrovírico y realizar visitas a domicilio para hablar con las mujeres e informarles sobre derechos humanos, salud y cumplimiento terapéutico.

"Cuando miro hacia atrás, mi lucha no ha sido en vano", dijo la Sra. Tristán. “He aprovechado todas las oportunidades, no solo para mí, sino también para ayudar a otros”.