Reportaje

Invertir en las mujeres siempre es una ganancia

09 de marzo de 2021

En una tarde de noviembre del 2020, R.J., que vive con VIH, estaba en su casa sin poder trabajar, sin acceso a comida, muy enferma y con mucha incertidumbre por la COVID-19. Migró desde Nicaragua hace algunos años, y Costa Rica la acogió como su nuevo hogar. No tenía idea de que todo iba a cambiar muy pronto.

Fue cuando sintió su puerta sonar. Era Kattia, una activista costarricense que se había enterado de su situación y llegó a su casa con alimentos, elementos de protección contra la COVID-19, y una tarjeta con internet para su teléfono.

“Me veo siempre reflejada en estas historias de vida. La de R.J., que no estaba recibiendo su tratamiento antirretroviral, me llevó hacia 25 años atrás, cuando recibí mi diagnostico positivo para VIH”, dice Kattia López, 45 años, la Referente de ICW en Costa Rica. “Hoy este es mi trabajo: garantizar que las mujeres que viven con VIH no sufran esa sentencia que sentí al conocer mi estado serológico.”

"El juego de la vida" es un taller que Kattia recibió gracias al apoyo de ICW. El taller cambió su vida y ahora ella lo imparte como herramienta para empoderar a muchas mujeres dentro de la comunidad de beneficiarias.
Foto: Gloriana Ximendaz/Colectivo Nómada para ONUSIDA

Luego de la visita de Kattia, R.J. logró conseguir una cita médica para tomar sus medicamentos. Además, quedó invitada a las sesiones de empoderamiento por Zoom lideradas por Kattia. Ahora tiene alimentos, datos para navegar en internet, y una nueva amiga.  

La ICW Costa Rica fue una de las 31 organizaciones ganadoras de la Convocatoria 2020 para Organizaciones de Base Comunitaria que trabajan en VIH en América Latina y el Caribe, en contexto de COVID-19 que el año pasado lanzó ONUSIDA para América Latina y el Caribe. Y una de las más de 190 organizaciones que participaron.

“En este proyecto trabajamos en grupos de empoderamiento con más de 60 mujeres de 20 a 65 años, en condición de vulnerabilidad, sin escolarización y que viven situaciones de mucha violencia por parte de sus parejas”, comenta Kattia.

18 años atrás, Kattia nunca pensó en quedar embarazada, mucho menos dar a luz. Profesionales en medicina habían diagnosticado casi nula la posibilidad de concebir. Su hijo es un milagro de vida ya que existieron muchas complicaciones durante su gestación. Aún así Kattia lo trajo al mundo en medio del luto de haber perdido a su madre. Su hijo ha sido un gran apoyo en sus luchas y activismo.
Foto: Gloriana Ximendaz/Colectivo Nómada para ONUSIDA

Primero, les asegura acceso a internet y luego trabaja para que desarrollen herramientas psicológicas que les asegure una vida libre de violencia, además de superar los impactos del estigma y discriminación acumulados de ser mujer en una sociedad desigual y vivir con VIH – y, en el caso de R.J., las dificultades de ser migrante.

La Convocatoria 2020 de ONUSIDA fue para Kattia “una gran ventana oportunidad. No es fácil conseguir fondos para trabajar con las mujeres, especialmente con las mujeres que viven con VIH en América Latina”.

“Cambiar esas realidades de violencia es un proceso muy largo y complejo”, afirma Kattia. Cuando van a dejar tarjetas de teléfono con internet móvil y alimentos a las casas de las participantes pueden notar los cambios, y también los llamados de auxilio.

Kattia se acuerda del caso de una joven que es parte de este proyecto que solía entrar con una cámara apagada a las reuniones de formación y empoderamiento. Luego de más de 10 sesiones grupales, cuando fueron a visitarla a su casa, esta joven finalmente logró pedirles ayuda: su pareja la golpeaba. Sin embargo, luego de un largo proceso ella logró salir de esa relación. “Para dimensionar este gran paso, tenemos que pensar que ella y muchas mujeres conviven a diario con sus agresores”, dijo Kattia.

Las 60 mujeres que participan de este proyecto ya saben usar internet, saben encender sus cámaras, manejan las herramientas tecnológicas, y no tienen miedo a hablar sobre lo que les sucede. También gracias a eso continúan tomando sus antirretrovirales. “Vimos que este proyecto nos da luz para llegar a mujeres a las que nadie llega, y transformar sus realidades. Ha sido maravilloso y no las vamos a dejar solas. Invertir en las mujeres siempre es una ganancia”, dice Kattia López. 

Mientras se maquilla y alista para salir, Kattia cuenta que nunca deja de emocionarse cuando se trata de ir a compartir con las compañeras beneficiarias de los talleres de ICW.
Foto: Gloriana Ximendaz/Colectivo Nómada para ONUSIDA