La Organización Mundial de la Salud (OMS) desempeña un papel fundamental dentro del sistema de las Naciones Unidas como autoridad directiva y coordinadora en materia de salud internacional. Su amplio mandato implica ejercer el liderazgo en cuestiones de salud mundial cada vez más complejas, elaborar directrices, normas y estándares sanitarios, vigilar y evaluar las tendencias sanitarias y configurar la agenda de investigación en salud. También tiene el compromiso de proporcionar apoyo técnico a los países y ayudarles a abordar problemas urgentes de salud pública.
La OMS se esfuerza por desarrollar alianzas innovadoras y creativas, fomentando nuevas formas de trabajo con el fin de alcanzar objetivos de salud comunes y, junto con más de 190 Estados Miembros, colabora con una infinidad de organismos, entre ellos otros organismos de las Naciones Unidas, organizaciones no gubernamentales, donantes y la sociedad civil.
La OMS lidera la respuesta del sector de la salud al VIH dentro del Programa Conjunto estableciendo normas y estándares mundiales, generando información estratégica y apoyando a los países para que adopten y apliquen políticas basadas en la evidencia y generen datos sobre prevención, pruebas, tratamiento, integración de servicios y calidad de la atención. Este mandato está anclado en las Estrategias Mundiales del Sector de la Salud contra el VIH, las hepatitis víricas y las ITS para el periodo 2022-2030, cuya revisión de mitad de período está prevista para 2026.
El Departamento del VIH y el sida de la OMS es la principal unidad que aborda las cuestiones relacionadas con el VIH. Desarrolla políticas normativas clave acerca del virus y apoya a los países con información estratégica y orientación en la puesta en marcha de programas y políticas. El departamento también coordina con otras unidades de la OMS que trabajan en ámbitos relacionadas con el VIH, como la tuberculosis, la salud reproductiva así como la de los recién nacidos, los niños y los adolescentes. Los campos de prioridad estratégica clave para 2015 son los siguientes:
- El uso estratégico de terapia antirretrovírica para el tratamiento y la prevención del VIH: las directrices de la OMS sobre el uso de la terapia antirretrovírica para el tratamiento y la prevención de la infección por el VIH promueven un acercamiento a la salud pública con el fin de incrementar el acceso y hacen hincapié en la necesidad de tratamientos con medicamentos armonizados, simplificados y eficaces. En el año 2013, por primera vez, la OMS emitió un único conjunto de directrices consolidadas que abordaron el uso de la terapia antirretrovírica para el tratamiento y la prevención en todas las edades y poblaciones.
- La eliminación del VIH en los niños y la ampliación del acceso al tratamiento pediátrico: La OMS y UNICEF proporcionan apoyo técnico y orientación para ampliar y fortalecer los servicios integrados y exhaustivos para ayudar a eliminar la transmisión materno infantil del VIH. Esto incluye el establecimiento de objetivos nacionales para eliminar el VIH en los niños a través de protocolos de tratamiento y prevención nacional.
- Una respuesta mejorada del sector de la salud al VIH en los grupos de población clave: es importante para ampliar el acceso a los servicios relacionados con el VIH a los grupos de población clave, adaptando estos servicios para satisfacer sus necesidades específicas. Esto requerirá intervenciones de VIH integradas con otros servicios de salud y sociales, así como hacer frente a obstáculos estructurales, tales como el estigma y la discriminación.
- Mayor innovación en la prevención, tratamiento y atención del VIH: la OMS se esfuerza por trabajar con asociados para mejorar el avance, la calidad, la eficacia y la eficiencia de los servicios y los enfoques del VIH y para modificar y actualizar estos enfoques cuando estén disponibles las nuevas pruebas.
- Información estratégica eficaz para la ampliación: la OMS trabaja con ONUSIDA para elaborar normas, directrices y herramientas para intentar asegurar que los países “conocen su epidemia”, y ambas organizaciones colaboran con programas nacionales del sida para compilar las actualizaciones regulares de información estratégica a escala nacional y mundial. La OMS también está a la cabeza en el seguimiento y evaluación de la respuesta al VIH en el sector de la salud y ayuda a los países a establecer metas e indicadores nacionales.
- Consolidación de los vínculos entre el VIH y los resultados relacionados con la salud: la OMS reconoce la importancia de fortalecer los vínculos entre programas relacionados con el VIH y otros programas de salud pertinentes, no sólo para la salud reproductiva, sexual y materno infantil, sino también en ámbitos como la drogodependencia y la reducción de daños, atención de emergencia y la nutrición.
